Por Manu Fraga, consultor SEO y diseñador web
En la mayoría de tiendas online, las páginas de categoría son las que tienen más posibilidades de aparecer en Google. Cuando alguien busca «botas de montaña para mujer» o «cafeteras italianas», casi nunca quiere un producto concreto: quiere ver opciones y comparar. Eso es exactamente lo que ofrece una categoría. Aun así, muchas tiendas las tratan como un simple listado sin texto, con filtros que generan cientos de URLs y sin un enlazado que les dé fuerza.
En este artículo te cuento cómo trabajo el SEO de las categorías de una tienda online: el texto de categoría, los filtros y facetas, la paginación, el enlazado interno y cómo evitar que categorías y productos compitan entre sí. Si quieres la visión general, la tienes en mi guía de estrategia SEO para ecommerce, y la parte de producto la explico en SEO para fichas de producto.
Por qué las categorías son la base del SEO de una tienda
Una categoría reúne muchos productos bajo una misma intención de búsqueda, y por eso suele encajar con las búsquedas más amplias y con más volumen. Además es estable: los productos se agotan, cambian de temporada o desaparecen, pero la categoría «zapatillas de running» sigue ahí año tras año y va acumulando enlaces y señales.
Para que funcione, cada categoría debería responder a una búsqueda real. Antes de crear o renombrar categorías, comprueba cómo busca la gente tus productos (te lo explico en cómo planificar palabras clave para SEO) y ordena la tienda de lo general a lo concreto: inicio, categoría, subcategoría y producto. Que el cliente llegue a lo que busca en pocos clics le ayuda a él y ayuda a Google a entender qué es importante en tu web.
El nombre y el texto de la categoría
El nombre de la categoría es su H1 y debería coincidir con la forma en que la gente busca. «Mujer» o «Novedades» sirven para el menú, pero «Botas de montaña para mujer» es lo que alguien escribe en Google.
El texto de categoría es otra cosa que conviene trabajar, con cabeza:
- Arriba, una introducción breve de dos o tres líneas que diga qué hay en la categoría, sin empujar los productos fuera de la pantalla.
- Abajo, el texto que ayuda a elegir: diferencias entre tipos, cómo elegir talla o medida, para qué uso es cada modelo, preguntas frecuentes. Esto es lo que aporta valor, no repetir la palabra clave.
- Enlaces a subcategorías y a guías desde ese texto, para que el cliente y Google sigan el camino.
- Título SEO y meta descripción propios en cada categoría, nunca la plantilla genérica que pone el mismo texto en todas.
Un texto de categoría útil no tiene por qué ser largo. Si te descubres escribiendo frases solo para meter la palabra clave, para: al cliente no le sirven y a Google tampoco.
Filtros y facetas: qué indexar y qué no
Los filtros (talla, color, precio, marca) son muy útiles para comprar, pero cada combinación puede generar una URL nueva. En una tienda con varios filtros salen miles de páginas casi iguales, Google pierde tiempo rastreándolas y las que de verdad importan se diluyen.
Mi forma de trabajarlo es decidir filtro por filtro:
- Filtros que la gente busca, como una marca dentro de una categoría («zapatillas de running Asics») o un material concreto: pueden merecer su propia página indexable, con URL limpia, H1, título y un texto propio. En la práctica funcionan como una subcategoría.
- Filtros que nadie busca, como ordenar por precio, combinaciones de talla y color o rangos de precio: no deberían indexarse. Según el caso, se usa canonical hacia la categoría, la etiqueta noindex o el bloqueo en robots.txt, y conviene no enlazarlos de forma rastreable.
- Combinaciones de muchos filtros a la vez: casi nunca tienen sentido en Google. Es mejor evitar que se generen como URLs rastreables.
Ojo con mezclar métodos: si bloqueas una URL en robots.txt, Google no puede leer su noindex ni su canonical. Elige una solución por tipo de filtro y comprueba en Search Console, en el informe de páginas, qué está indexando Google realmente.
Paginación de categorías
Cuando una categoría tiene muchos productos se reparte en varias páginas. Lo que recomiendo:
- Que cada página tenga su propia URL (por ejemplo,
/zapatillas-running/page/2/) y que Google pueda llegar a ella con enlaces normales, no solo con un botón de «cargar más» que necesita JavaScript. - Que cada página paginada tenga canonical a sí misma, no a la página 1. Si todas apuntan a la primera, los productos que solo aparecen en las páginas siguientes pierden una vía para ser descubiertos.
- El texto de categoría, solo en la página 1, para no repetirlo en todas.
- Un número de productos por página razonable y subcategorías si la lista se hace interminable: a menudo, demasiada paginación indica que falta dividir la categoría.
Enlazado interno hacia y desde las categorías
Las categorías reciben fuerza de los enlaces internos, así que conviene enlazarlas bien:
- Menú y migas de pan (breadcrumbs) que reflejen la jerarquía real de la tienda.
- Desde las fichas de producto hacia su categoría y hacia categorías relacionadas.
- Desde el blog: cada guía o comparativa debería enlazar a la categoría que resuelve la compra, con un texto de enlace descriptivo.
- Entre categorías hermanas, cuando tiene sentido para el cliente («también te puede interesar»).
Las categorías que más te importan por margen o por ventas deberían ser también las mejor enlazadas. Si una categoría clave está escondida a cuatro niveles del menú, eso es lo primero que cambiaría.
Canibalización entre categorías y productos
La canibalización ocurre cuando varias páginas de tu web compiten por la misma búsqueda y Google no tiene claro cuál mostrar. En tiendas online es muy habitual en tres casos:
- Categoría contra ficha de producto: un producto llamado igual que la categoría («Cafetera italiana») puede competir con «Cafeteras italianas». Da al producto un nombre más concreto (marca, capacidad, material).
- Categoría contra categoría: «Ropa deportiva mujer» y «Ropa de deporte para mujer» como dos categorías distintas. Si responden a la misma búsqueda, únelas en una sola.
- Categoría contra artículo del blog: una guía de compra que intenta posicionar por la misma búsqueda transaccional que la categoría. El artículo debería apuntar a búsquedas informativas («cómo elegir…») y enlazar a la categoría.
Para detectarla, en Search Console filtra por una búsqueda y mira en la pestaña de páginas si aparecen varias URLs tuyas. Decide cuál debe posicionar, ajusta el enfoque de las demás y refuerza la elegida con enlaces internos.
Lista rápida para revisar tus categorías
- ¿Cada categoría responde a una búsqueda real y tiene un nombre que lo refleja?
- ¿Tiene una introducción breve arriba y un texto útil abajo?
- ¿Sabes qué filtros se indexan y cuáles no, y lo has comprobado en Search Console?
- ¿La paginación usa URLs propias con canonical a sí mismas?
- ¿Tus categorías clave están bien enlazadas desde el menú, las fichas y el blog?
- ¿Hay dos páginas tuyas compitiendo por la misma búsqueda?
Las categorías se apoyan en buenas fichas de producto (lo cuento en SEO para fichas de producto) y en una estrategia de conjunto, que tienes en la guía de estrategia SEO para ecommerce.
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Escrito por Manu Fraga
Soy consultor SEO y diseñador web en A Coruña. Trabajé más de 10 años en agencias de publicidad y marketing y hoy ayudo a negocios de toda España a que los encuentren en Google.